No puedo evitarlo. No puedo dejar de sentir una especie de ilusoria nostalgia. Todo cuando comprendo que hay estados ínternos, íntimos, que ya no experimentaré nunca, un modo de la sensibilidad que permanecerá por siempre inaccesible. Desearía, con todo mi corazón, ser un lector norteamericano de
pulps en 1963 para que llegue a mis manos como una absoluta novedad -como corresponde a su carácter de una "
first publication anywhere"- un ejemplar de esta, estimo, inconmensurable
masterpiece.

Etiquetas: deseos